Heridas o secuelas

La traumatología facial es una de las patologías más frecuentes en los servicios de urgencias. Las heridas y las fracturas faciales suelen deberse a agresiones, accidentes de tráfico y accidentes deportivos en pacientes jóvenes. Las fracturas que ocurren en edades extremas suelen ser por caídas casuales o accidentes domésticos. Los objetivos generales del tratamiento de la traumatología facial son la reposición funcional (para mantener la visión, la oclusión dental, la apertura oral, etc.) y la restauración de la estética, ya que las secuelas en el área facial pueden determinar problemas psicológicos y dificultades en las relaciones sociales de los pacientes por ser una zona tan visible. Las fracturas más frecuentes son las nasales y las de mandíbula, seguidas de las de maxilar, malar y de órbita. Las de hueso frontal son las últimas en frecuencia.
Las fracturas de mandíbula y las de maxilar superior deben ser tratadas debidamente consiguiendo una reducción óptima para evitar problemas tan importantes como la dificultad en la masticación, el dolor o problemas en la articulación temporomandibular. Cuando se producen fracturas de órbita es muy importante la valoración oftalmológica y una adecuada reducción que mantenga la función y la posición del ojo para minimizar el riego de secuelas. Los huesos de la nariz son altamente susceptibles de fracturarse por un traumatismo facial y deben ser valoradas y reducidas si existe deformidad. Las heridas complejas y las fracturas faciales deben ser evaluadas y tratadas por un equipo especializado que pueda ofrecer los mejores resultados para conseguir un resultado estético y funcional óptimo en cada caso.